domingo, 22 de mayo de 2011

LUGAR NUEVO

Como otras haciendas de olivar de nuestro término y aledaños, Lugar Nuevo se desmorona.
Es poco accesible, se llega por un sendero semisfaltado donde los glúteos se resienten pese al sillín siliconado de la bici. Una vez allí, una fachada imponente de corte neoclásico nos sorprende por su correcta arquitectura y majestuosidad. Me enrollo con el vijilante y accedo al interior: de pena.
Del patrimonio etnográfico reciente, no nos está quedando el menor vestigio en esta comunidad.





En sus degeneradas estancias, apreciamos una nave de trojes, molienda y prensado de enormes proporciones, capaz de dar cabida a docenas de operarios. Depósitos y maquinaria diversa datada a principios del siglo pasado. Comprobamos que la capilla, aun conserva algo del mobiliario. A la zona del "señorío" no nos dejan acceder. El extenso patio podría albergar un centenar de caballerizas y casi otros tantos carros. Tiempos pretéritos que no volverán.




Salimos del recinto por una puerta semitapiada, y ya en el exterior entre hormigas y abejorros nos apresuramos desde el suelo a solucionar la acuarelita de rigor.

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